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El cambio horario y la factura de la luz

Recientemente hemos cambiado la hora al horario de invierno. Este cambio se traduce en dormir una hora más esa noche, tener una hora menos de sol por la tarde los próximos meses y, además, más allá de los efectos fisiológicos, como el típico jet-lag de los primeros días, también tiene repercusión económica -aunque a priori no lo parezca- en nuestra factura de la luz. 

¿Por qué cambiamos la hora?

Fue a principios del siglo XX cuando se decidió aplicar esta medida en la gran mayoría de los países europeos con el fin de aprovechar al máximo la luz solar (por la mañana, claro está) y, por lo tanto, reducir el gasto de energía eléctrica. Un argumento que poco tiene que ver con la realidad de los suministros de nuestro país.

El precio de la luz en invierno

Aunque la sociedad cambie la hora con la llegada del invierno y gane una hora más de luz en el amanecer, no siguen esta misma dinámica las eléctricas ni las franjas horarias en las que se dividen los tramos de precio de la electricidad. 

Por un lado, cierto es que a primera hora de la mañana ganamos una hora de luz pero es una hora “valle” para el precio de la luz, es decir, la hora coincide con la tarifa eléctrica más reducida de toda la jornada. Así que ganamos una hora de luz natural en un momento del día en el que si tuviéramos que activar la iluminación en casa nos resultaría “económico”.

Por otro lado, perdemos luz natural una hora antes y lo hacemos en esa franja del día en el que el precio de la electricidad está en su momento más álgido. Eso nos obliga a encender luces cuando su precio está en “hora punta”.

¿Entonces, para qué sirve el cambio horario si no ahorramos ni tampoco contribuimos en la salud del medioambiente? 

El LED, la solución

Te lo hemos comentado en muchas ocasiones: la diferencia entre una bombilla tradicional y una de LED a nivel consumo es realmente notable. En concreto, iluminar con bombillas LED representa un 80% menos de consumo energético que iluminar con una bombilla normal. 

Así que si este invierno quieres empezar a ahorrar, aunque sea unos pocos euros al mes, te recomendamos cambiar la iluminación de  tu hogar por LEDS: a priori es una inversión que recuperarás tanto en la factura de la luz como en la durabilidad de las bombillas, cuya vida útil es mucho más larga. 

La domótica

Poder controlar tu hogar de forma remota también es una solución para apoyar a tu factura de la luz. Y es que con la gestión a distancia de ciertos electrodomésticos podemos encajar algunas tareas a la franja “valle” del precio de la electricidad. De esta forma podremos programar lavadoras, activar el lavavajillas, cargar el coche o poner en marcha la Thermomix cuando la electricidad no esté por las nubes.

Toma nota de estos dos consejos sencillos y cuenta con todo el equipo de Dinamiclab a tu disposición para ayudarte a hacerlos posibles.

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